Sábado 21 Julio 2018
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Poco a poco y por diversos motivos, los colegios secundarios católicos, van perdiendo la presencia permanente de religiosos. El último caso resonante fue el del Colegio Nuestra Señora del Carmen, donde las hermanas que lo manejaban decidieron cederles el control a los laicos para retirarse de la ciudad.

La situación se repite en la mayoría de las escuelas de este tipo.

 

Actualmente, en Río Cuarto, quedan sólo 5 colegios con presencia permanente de religiosos católicos. Es el caso del San Juan de la Cruz (Carmelitas Misioneras), del Santos Ángeles Custodios (monjas de la orden que lleva el mismo nombre), María Benita Arias (Siervas de Jesús Sacramentado), San Buenaventura (curas franciscanos) y de las Escuelas Pías (curas escolapios).

De acuerdo a datos oficiales, estas 5 instituciones representan el 25% del total de los colegios privados de la ciudad y apenas el 15% si se toman en cuenta los privados (20) y los públicos (15).

Más allá de la residencia permanente de los religiosos en los propios establecimientos educativos, en casi todos los casos son los laicos los que están a cargo de la dirección de los distintos niveles de enseñanza y de la representación legal de las instituciones. Una de las excepciones a esta regla es la situacion de las Escuelas Pías, debido a que su representante legal es un sacerdote.

En los 5 colegios en cuestión se brindan todos los sacramentos, se celebran misas y se dicta religión como asignatura. Sin embargo, se recibe a alumnos que no profesan la fe católica.

La causa principal de la pérdida de religiosos responde a la falta de vocaciones. Es decir, hay menos monjas y curas que antes, por lo que los consagrados se ven obligados a ampliar la participación de los laicos. El panorama local se enmarca dentro de una realidad que también se vivencia en otras partes del país.

Párrafo aparte merece el Colegio Luterano Concordia. La institución tiene presencia permanente de un pastor, quien a su vez está a cargo de la iglesia. Aquí también se acepta a estudiantes de otras religiones, debido a que el instituto es abierto a la comunidad en general.

Los otros católicos

Como es notable, Río Cuarto tiene una gran cantidad de colegios que están muy vinculados a la religión católica, pero que ya no cuentan con religiosos de manera asidua y permanente (hay casos en los que no los hubo nunca, como en el San Ignacio).

La situación mencionada se da en el Cristo Rey, en el Colegio Nuestra Señora del Carmen, en La Merced, en el San Francisco de Asís, en el Lanteriano La Merced y en el San Ignacio, entre otros. No obstante, en todos ellos también se celebran misas y hay un acercamiento hacia los sacramentos.

En algunas de estas instituciones, los religiosos que supieron manejarlas realizan visitas esporádicas y brindan asesoramiento sobre cómo debe ser la enseñanza religiosa y qué parámetros educativos se deben seguir.

Análisis

Consultado sobre la situación, el párroco de la iglesia Espíritu Santo y director del Instituto Superior María Inmaculada (Ismi), Raúl Frega, aseguró que el cambio de paradigma puede analizarse de dos maneras. Por un lado, es negativo porque se pierde la presencia y el testimonio constante de una forma de vida como es la consagrada y, por el otro, es positivo porque indica que hay laicos capacitados para asumir funciones tan importantes como las que conlleva el hecho de dirigir una escuela.

“Hay comunidades religiosas que han dejado Río Cuarto porque han encontrado aquí laicos capacitados para asumir el desafío de conservar la tradición y la identidad de cada colegio y de poder llevar adelante la administración. Evidentemente, los religiosos que se han ido privilegiaron otras zonas en las que no tienen la confianza que sí tienen para con Río Cuarto”, agregó el sacerdote.

-¿Cómo se sostiene la permanencia religiosa sin la presencia de consagrados?

-La formación religiosa ha sido asumida hace años por laicos, más allá de los consagrados. Es decir, la formación no tiene que pasar necesariamente por un consagrado. Por supuesto que la celebración de los sacramentos siempre dependerá de un sacerdote, pero la formación religiosa puede pasar también por los laicos. Quizás aquí no estemos tan acostumbrados, pero hay muchos laicos preparados. De hecho, la Universidad Católica Argentina, tiene disponible la carrera de Teología, que es cursada por mujeres y hombres, que no son consagrados, porque los habilita para la formación. La Argentina tiene que crecer mucho en ese ámbito. En Alemania, por ejemplo, la carrera de Teología está en las universidades públicas porque se la considera un ámbito del conocimiento. Tenemos que seguir madurando en cuanto a la presencia de los laicos. Hay lugares que son asumidos tibiamente por los laicos porque las comunidades no están preparadas. A veces nos cuesta ver que la consulta es asumida por un laico. Es decir, buscamos al cura o a la monja. Creo que la situación nos plantea el desafío de dejarles ocupar a los laicos sus roles.

-¿Hacen falta más laicos con ese interés en la ciudad?

-En el ámbito educativo, la presencia de laicos ha crecido. También se evidencia en las parroquias. La iglesia diocesana ha planteado que el laicado tenga cada vez más protagonismo y creo que hacia eso vamos. El ámbito educativo es, quizás, uno de los espacios donde más protagonismo tienen. De hecho, es un espacio que abre posibilidades de trabajo remunerado.

-En un momento en el que la sociedad discute y cuestiona todo, hay un debate abierto sobre si es necesaria o no la enseñanza religiosa en los colegios y que allí se oriente a los estudiantes para que reciban los sacramentos, ¿cuál es su mirada al respecto?

-Está claro que las escuelas con identidad cristina van a continuar con la formación religiosa. De todas maneras, personalmente creo que la formación para la recepción de los sacramentos se da mejor en las parroquias. Esto tiene que ver con que el colegio, luego de la adolescencia, desaparece de la vida de los jóvenes. En cambio, el vínculo con la parroquia, que es más cercana a la familia, permanece para siempre. En lo que respecta a la formación religiosa, creo que debe darse en todo tipo de ámbitos porque es una cuestión cultural. Tenemos un mundo cada vez más plurirreligioso. Hoy, no es extraño cruzarnos en Río Cuarto con un judío, un musulmán o con alguien que practica el budismo. Tenemos que saber que parte de la identidad de una persona está dada por lo religioso. Por eso, desde el ámbito cultural, lo religioso debería ser una materia que nos abra la posibilidad del diálogo. La religión no se puede negar como hecho cultural y social.

-¿Hay muchas expresiones por fuera de lo católico en la ciudad de Río Cuarto?

-Las iglesias cristianas evangélicas han crecido mucho. Después, el resto de las comunidades son menores. En los últimos años hay más musulmanes, eso tiene que ver con la presencia de personas que vienen desde países donde se practica esa fe. Una comunidad fuerte es la judía, aunque entiendo que hay menos que en años anteriores. Poco a poco van entrando otras religiones. Está pasando lo que sucede en las grandes ciudades del país.

Nicolás Cheetham

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