Familias de víctimas de violencia urbana se movilizaron ayer por las calles céntricas para exigir que las causas judiciales avancen. La marcha unificó casos que sacudieron a la ciudad durante los últimos meses.

Familiares y vecinos se concentraron frente a la Municipalidad en la tarde de este martes y marcharon hasta la Catedral en una jornada marcada por el dolor y el reclamo. La convocatoria fue impulsada por la familia de Paolo de la Fuente y eligió la fecha por un motivo preciso: ayer, el hombre asesinado por error habría cumplido 38 años.

El caso que convocó a todos

Paolo de la Fuente murió el 21 de enero, dos semanas después de ser atropellado por un Volkswagen Vento y baleado al menos 17 veces en las piernas en la esquina de Salta y Laprida, en barrio Fénix. Regresaba en moto de jugar al fútbol cuando el conductor lo confundió con otra persona. El principal imputado, Agustín Brian Vilches, permanece detenido en la cárcel de Río Cuarto.

Su esposa Lucrecia marchó con su hija Emi y globos blancos que decían «feliz cumpleaños». Ante los medios, puso en palabras el reclamo central de la familia:

«Queremos que la Justicia meta presos también a los cómplices del homicidio de Paolo. Estamos esperando que se esclarezca quién era la persona que acompañaba al asesino.»

La investigación apunta a que Vilches habría actuado para cobrar venganza por un ataque previo que él mismo sufrió en diciembre, y confundió a Paolo con el verdadero destinatario del ataque debido a un parecido físico. La identidad del acompañante sigue siendo uno de los principales interrogantes abiertos.​

Una conductora alcoholizada y 300 metros de arrastre

A la marcha se sumó la familia de Cristian Martín Alanis, de 35 años, fallecido la madrugada del 14 de febrero. Fue atropellado cuando volvía en moto de una reunión con amigos, en la intersección de las calles San Martín y Trejo y Sanabria. El vehículo, un Volkswagen Golf conducido por Camila Zabala, de 20 años, arrastró la moto unos 300 metros. La conductora dio positivo en el test de alcoholemia y hay testimonios que apuntan a que habría participado en una picada minutos antes del impacto.

Gabriel, hermano de la víctima, fue uno de los testimonios más contundentes de la jornada:

«Hay que hacer algo para que tengamos más seguridad en la ciudad. Pedimos que la conductora sea acusada de homicidio simple, no culposo.»

Zabala permanece detenida mientras se esperan los resultados de nuevas pericias.​

El remisero y el menor imputado

La hija de Facundo Pereyra, Maira, también estuvo presente. Su padre fue asesinado en 2024 por un joven de 16 años en barrio Ciudad Nueva. El autor del hecho fue condenado a nueve años de prisión, pero la familia teme que acceda a una salida transitoria antes de cumplir la totalidad de la pena.

«Queremos que el autor del hecho siga preso», dijo Maira a los medios presentes.

El «Perejil» está imputado

Otro de los casos que se recordó en la marcha fue el de Rubén Ezequiel Acuña Ustarroz, de 37 años, asesinado en agosto de 2025 a la salida de un partido de fútbol. El imputado es Gastón Zárate, conocido como el «Perejil» del resonante caso Nora Dalmasso. Según la investigación, Zárate habría tomado un hierro de construcción y golpeado a la víctima en la cabeza en el acceso al predio donde se jugó el partido.​

La madre de Rubén Ezequiel, María Beatriz, marchó con lágrimas en los ojos:

«Pedimos que la Justicia nos llame para saber cómo está la causa.»

Otros nombres que no se olvidan

La jornada también incluyó reclamos por Jesús Buffarini y Raúl «Rulo» Benítez. Mario Buffarini, padre de Jesús, dijo haber asistido «para acompañar a todas estas familias y pedir que tengan la justicia que no tuvo mi hijo«. Vilma, la madre de «Rulo» Benítez, sostuvo que el caso de su hijo guarda similitudes con el de Alanis: en 2015, a metros del barrio Los Tilos, fue atropellado por un conductor alcoholizado que se dio a la fuga. «Tampoco en este caso hubo justicia«, afirmó, portando una fotografía de su hijo.

La Catedral como punto de llegada

La marcha concluyó frente a la Catedral, donde se realizó una bendición en memoria de las víctimas. El denominador común de todos los testimonios fue el mismo: la demora de la Justicia y el temor a que los expedientes queden cajoneados. La movilización se convirtió, así, en un mapa del dolor acumulado en la ciudad durante los últimos meses, con familias que por primera vez unieron sus reclamos bajo una misma consigna.

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