El Puente de Santa Catalina, testigo silencioso del crecimiento del pueblo, atraviesa hoy una etapa de puesta en valor que busca devolverle el protagonismo que merece como ícono de identidad.
Este puente ha visto pasar generaciones enteras, guardando entre sus barandas miles de historias compartidas, desde el esfuerzo de los pioneros hasta los encuentros cotidianos de los vecinos de hoy.
Mucho más que una conexión física
La recuperación del puente no responde únicamente a una necesidad vial, sino a un profundo sentido de pertenencia. En cada etapa de su restauración, el objetivo ha sido claro:
- Unir recuerdos y sueños: El puente no solo conecta dos márgenes, sino que enlaza el pasado de quienes lo construyeron con los sueños de quienes lo transitan hoy.
- Honrar el pasado: Recuperar esta estructura es un acto de respeto hacia los antepasados de la localidad, y una forma de cuidar la identidad que define al pueblo.
- Fortalecer el futuro: Al cuidar los símbolos, Santa Catalina reafirma el compromiso de construir una comunidad sólida y unida.
Avanzar sin olvidar las raíces
La puesta en valor incluye trabajos de mantenimiento estructural, iluminación y mejoras estéticas que garantizan su durabilidad. Para el gobierno local, esta obra simboliza que es posible mirar hacia el futuro y progresar sin perder de vista de dónde venimos.
«Cuidar lo que nos une es la mejor forma de fortalecer el futuro que queremos construir juntos», destacaron las autoridades sobre la importancia emocional de esta obra.
Hoy, el Puente de Santa Catalina vuelve a brillar, recordándonos que los lazos más fuertes son aquellos que se cuidan y se restauran con el esfuerzo de todos.















