Con una fuerte impronta familiar y la participación de los consejos barriales, la ciudad se alista para vivir el fin de semana de carnaval.


Si bien los tiempos de organización fueron acotados, la voluntad de mantener viva la llama del carnaval pudo más. Tanto desde el sector público como desde las organizaciones barriales, se trabajó a contrarreloj para garantizar que las familias riocuartenses tengan su espacio de celebración este 16 y 17 de febrero.
Alberto Garavaglia, presidente de la Fundación por la Cultura, destacó el carácter comunitario de la propuesta. Según el funcionario, la dinámica está pensada para que el público comience a concentrarse temprano, disfrutando del aire libre antes de los espectáculos principales.
«Estimamos que a partir de las 17 horas vamos a tener el público concentrándose allí con sus reposeras, con sus mates, pero en sí los desfiles y los shows musicales comienzan 19:30 hasta las 22 horas», detalló Garavaglia.
La grilla no es improvisada, sino el resultado del trabajo sostenido de los vecinos. «Cada consejo barrial ha armado su expresión, que no es algo armado exclusivamente para el carnaval, es algo que vienen practicando en las vecinales y en los clubes», explicó el presidente de la Fundación, poniendo en valor el esfuerzo cotidiano de estas instituciones.
En la Vecinal Roque Sáenz Peña, los preparativos se viven con intensidad. Leonardo Grangetto, presidente de la institución, reconoció que este año el armado fue complejo debido a situaciones imprevistas y el escaso margen de tiempo, apenas dos semanas, tras la situación con el «profe Azatel».
«Va a ser un carnaval un poco atípico», admitió Grangetto. Y profundizó sobre las características de esta edición: «Por ahí no va a estar el espíritu carnavalesco con lo que es una murga, una batucada con plumas y tantas cosas de esas, pero se logró juntar algunas academias de baile que nos acompañen».
A pesar de andar a las corridas con la organización, la vecinal promete un «ensamble de todo un poco». La grilla incluirá la presencia de la reconocida batucada Mulato Mulé, el Ballet Imperio y murgas barriales que recorrerán distintos puntos. «Lo importante es mantener viva la llama de lo que es el carnaval en esta fecha tan importante para todo el país», enfatizó el vecinalista.
La financiación y logística del evento exponen un modelo de colaboración mixta. Garavaglia explicó que, además de los recursos específicos que aporta el municipio para la infraestructura y los shows, se generó un sistema solidario con la venta de entradas para la Peña del Anfi.
«Compartimos con las vecinales la venta de entradas, en donde aportan a la cultura y obtienen un 30% de ese valor para toda la tarea, no solo que hacen para este carnaval, sino durante todo el año», señaló el funcionario municipal.
La propuesta en el Anfiteatro trasciende el escenario principal. Se ha diseñado un entorno «peñero» con más de 50 espacios para feriantes y artesanos, además de food trucks y cantinas. «La idea es trabajar con ese clima peñero típico y luego rematarlo dentro del anfiteatro», agregó Garavaglia.
La organización también tiene la mirada puesta en el cielo. Ante la posibilidad de lluvias, se ha previsto un plan de contingencia trasladando el evento a «El Coloso». Debido a esto, el cupo de entradas se limita a 1.800 personas. «Ya estamos en un 50% del total noche por noche. Pensamos que vamos a estar absolutamente llenos», anticipó Garavaglia sobre el ritmo de venta.
Por su parte, desde la organización barrial hicieron un pedido especial a los asistentes para garantizar la seguridad de los artistas. Grangetto solicitó evitar el uso de espuma: «Tratamos de que no lleven espuma para que no genere problemas; las chicas van a ir a bailar y es un poco incómodo. La idea es no perder la fiesta».
El objetivo a largo plazo es claro. Los referentes barriales buscan que, pasado este carnaval, se pueda conformar una comisión estable para trabajar con mayor previsibilidad. «La idea es que el año que viene, de una vez por todas, tomemos la decisión de armar una comisión estable del carnaval en la ciudad de Río Cuarto y poder trabajar durante todo el año», concluyó Grangetto.













