La comerciante local Magalí Pascual manifestó su profunda indignación y preocupación ante los graves daños materiales registrados en su local comercial en el marco de los festejos públicos desarrollados frente a la Municipalidad de Río Cuarto. La damnificada advirtió que el episodio no solo afectó su patrimonio, sino que dejó una persistente sensación de desprotección e inseguridad entre los trabajadores y residentes del sector.
«Ya no era un festejo, era hacer daño»
De acuerdo con el relato de Pascual, los desmanes ocurrieron a la vista de una gran cantidad de concurrentes sin que se registrara ningún tipo de intervención para frenar el vandalismo.
«Vos veías que estaban haciendo daño y lo mismo siguieron. Ya no era un festejo, eso ya era hacer daño. Estaba lleno de gente, todo el mundo estaba viendo y nadie hizo nada. Eso da mucha impotencia», expresó con frustración.
La comerciante detalló que el daño sobre la fachada se produjo cuando un grupo de personas comenzó a utilizar las estructuras de protección del local como soporte de juego:
Los involucrados se colgaron de la reja frontal del comercio y comenzaron a balancearla con violencia. El constante golpeteo de la reja metálica contra la estructura de la vidriera provocó que los tres cristales templados frontales estallaran por completo.
Un duro golpe al bolsillo: el costo de los daños
En un contexto económico complejo, la reposición de los elementos dañados representa un duro revés financiero para el comercio afectado. Pascual precisó el impacto económico inmediato que debe afrontar para volver a poner el local en condiciones operativas:
- Costo de reposición de la vidriera: $380.000.
- Pérdidas adicionales: Daños de consideración en la mercadería que se encontraba exhibida en el sector de vidriera al momento del estallido de los cristales.
«Nos cuesta mucho sostenernos para que vengan y te rompan las cosas así, en un solo momento», lamentó la comerciante.
Pedido de prevención y custodia para futuros eventos
Con la mirada puesta en próximas convocatorias o celebraciones masivas en el centro de la ciudad, la damnificada instó a las autoridades municipales y a las fuerzas de seguridad a replantear la logística de prevención y control.
La propuesta de los comerciantes del sector incluye:
- Ampliación del anillo de seguridad: Diseñar operativos que no se limiten únicamente al foco de concentración, sino que abarquen toda la manzana y las calles adyacentes.
- Custodia comercial: Disponer de personal policial o de prevención fijo en los frentes de los locales comerciales para disuadir e impedir que las personas dañen el mobiliario privado.
- Coordinación previa: Planificar cortes de calles acompañados de un despliegue efectivo de inspectores y efectivos de seguridad en los alrededores.