Domingo 18 Noviembre 2018

Estudio GarrapatasLas garrapatas contienen una gran cantidad de patógenos y pueden causar enfermedades en animales y en humanos, por ello, un equipo de investigación de la Universidad Nacional de Río Cuarto estudia en la sangre de perros la presencia de agentes infecciosos transmitidos por estos desagradables huéspedes.

Hasta el momento el único género detectado es el Riphicephalus sanguineus, cuyo hospedador principal es el perro, aunque también puede afectar a gatos, conejos, equinos y humanos.

Cada garrapata genera hasta mil huevos por postura y en su ciclo de vida puede poner entre tres mil y siete mil huevos.

Aumenta el peligro
Cuando el termómetro comienza a subir, las garrapatas se refugian en las viviendas. Y ahora es una época que trae aparejada la presencia de una importante cantidad de estos grandes ácaros, de la familia de los arácnidos. La proliferación de garrapatas, que se observa sobre todo en los perros callejeros que deambulan por la ciudad, se evidencia como una de las tantas consecuencias del cambio climático.

Cuando pican, liberan una enzima a través de la saliva que produce un efecto anticoagulante para poder alimentarse. En esa zona queda un eritema, que es un particular enrojecimiento de la piel.

Evolución de las garrapatas
En su ciclo de desarrollo se distinguen tres fases: larva -tres pares de patas-, ninfa -cuatro pares de patas- y adulto. Para pasar de un estadio a otro deben alimentarse de sangre, único momento en el que tienen contacto con el hospedador, lo cual dura entre tres y diez días. Detectan a su receptor a través de un órgano sensorial que tienen en las patas y una vez que están en su cuerpo, se mueven buscando las zonas con menos densidad de pelo como el abdomen, la cara, las orejas.

La puesta de huevos se realiza en el suelo, en áreas de vegetación. Y esos huevos eclosionan en dos semanas. Las larvas buscan rápido un animal que las hospede. Se alimentan durante unos días y vuelven al suelo para mudarse al siguiente estadio, que es el de ninfa, condición con la que buscan otro vertebrado para succionar su sangre. Luego, regresan al suelo y se convierten en adultos. El apareamiento, generalmente se produce sobre el individuo del que se alimentan.

También en humanos
La Enfermedad de Lyme sorprendió hace dos años en Argentina, cuando apareció el primer caso de una niña de La Plata afectada por una picadura de garrapatas en su rostro que le tapó el ojo izquierdo. Sufrió una parálisis y el diagnóstico de neuroborreliosis del nervio facial llegó tras cuatro años de estudios.

Fue a causa de la bacteria Borrelia burgdorferi, que ingresó al organismo por la picadura de una garrapata del género Ixodes. Desde la picadura hasta que aparecieron los primeros síntomas pasaron dos meses. Tuvo un un cuadro gripal fuerte, otitis, caída del cabello en la zona izquierda, fatiga y dolor en las rodillas.

Se conocen unos 850 tipos distintos de garrapatas y, aunque la mayoría son inofensivos, algunos de ellos pueden transmitir enfermedades. En Río Cuarto, todas las garrapatas detectadas son de un único género, el Riphicephalus sanguineus.

Dra Griselda GonzalezUn problema emergente
La detección de agentes patógenos transmitidos por garrapatas en sangre de perros es el eje central del estudio que lleva adelante el grupo de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, dirigido por la doctora en Ciencias Veterinarias, Griselda González. La codirectora del proyecto es la especialista en Ciencia Clínica Corina Guendulain; Y del equipo participan también el especialista José González y la médica veterinaria Marina Caffaratti.

En su trabajo puntualizan que “las garrapatas son artrópodos hematófagos que se encuentran entre los vectores más importantes de enfermedades infecciosas en el mundo y que actúan como reservorios de agentes infecciosos de importancia en la salud pública”. Y afirman que “constituyen un problema emergente y pueden transmitir agentes patógenos causales de enfermedades graves o infecciones subclínicas en los perros”.

Señalan que, en el país, las enfermedades más frecuentes transmitidas por las garrapatas son la hepatozoonosis y la ehrlichiosis. En la primera, el perro adquiere la infección cuando ingiere la garrapata parasitada y en el segundo caso, cuando el animal es picado por una garrapata parasitada.

Pero, la única reportada en el país hasta el momento es Hepatozoon canis, mucho menos agresiva que la otra especie, capaz de producir una enfermedad crónica, debilitante y severa, que con frecuencia lleva a la muerte.

Según indican los docentes locales, “el objetivo del trabajo de investigación es determinar la presencia de estos agentes infecciosos transmitidos por garrapatas en perros”.

Trabajan con los canes que llegan al Hospital Escuela de la Facultad de Agronomía y Veterinaria. Y seleccionan aquellos que presenten garrapatas o signos clínicos compatibles con estos microorganismos.

Además, incluyen los perros a los que se les encuentran los organismos en forma accidental en el frotis sanguíneo -técnica científica que consiste en la extensión de una gota de sangre sobre la superficie de un portaobjetos o de un cubreobjetos, con el fin de analizarla posteriormente al microscopio-, aunque no presenten garrapatas ni signos clínicos.

Los primeros en Córdoba
La hepatozoonosis fue diagnosticada por primera vez en Río Cuarto en el laboratorio de Análisis Clínicos del Hospital Escuela de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, algo que no había ocurrido antes en la provincia de Córdoba.

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