Tras el crimen que conmocionó a la región, los restos del hombre baleado por error fueron trasladados al Cementerio de la Concepción en Río Cuarto. Amigos de su infancia en Colonia Barón, recordaron su pasado como arquero y su calidad humana.

"Justicia para el Larva": el dolor de los amigos de Paolo De la Fuente en su último adiós

El silencio que envolvía la mañana en la calle Luis Pasteur al 500, se interrumpió por el sonido de los abrazos contenidos y el motor de los autos que comenzaron a encolumnarse. A las 10:35, el cortejo fúnebre partió desde la sala velatoria hacia el Cementerio de la Concepción, para llevar los restos de Paolo De la Fuente. El hombre de 37 años, cuya vida fue truncada en un hecho que movilizó al centro del país, recibió el último adiós.

Originario de Colonia Barón, La Pampa, De la Fuente había logrado insertarse plenamente en la vida de Río Cuarto, donde residía junto a su pareja. Sin embargo, sus raíces y su pasión por el fútbol lo mantenían vinculado a una red afectiva que trascendía las provincias. Tuvo sus inicios en el club de su pueblo natal, fue arquero en Deportivo Municipal de La Punilla, en San Luis, y pasó por clubes de Río Cuarto.

Para quienes crecieron con él en las calles de Colonia Barón, Paolo siempre será «el Larva». La noticia de su muerte impactó de lleno en la población pampeana, donde su familia es sumamente conocida y apreciada. 

Un primo y amigo de la infancia, quien compartió cancha con él desde los cinco años, relató el vínculo inquebrantable que los unía pese a la distancia física. «Paolo siempre fue muy alegre, siempre para adelante. No hay muchas palabras para describir todo esto lo que pasó con él», expresó.

Aunque el paso del tiempo y las responsabilidades familiares habían modificado la frecuencia de los encuentros, la comunicación era permanente. «Los mensajes eran constantes, hablábamos siempre. Yo he venido acá a Río Cuarto a la casa, él ha ido allá a mi casa. Nos hemos juntado en Barón, recordó su primo.

Al ser consultado sobre las condiciones de Paolo bajo los tres palos, la respuesta fue contundente: «Era un arquerazo. Era muy bueno». Esa capacidad técnica lo llevó a jugar en la liga de San Luis, defendiendo los colores de La Punilla, mientras mantenía su actividad laboral en Río Cuarto.

La repercusión de la tragedia no se limitó a su entorno inmediato. En Colonia Barón, coinciden en que la noticia trascendió rápidamente debido a que era «un chico muy querido» y provenía de una familia muy apreciada. «No puede quedar así, tiene que haber justicia para Paolo, para el «Larva», como le decíamos nosotros allá», sentenció uno de sus amigos durante la despedida.

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