El inicio del 2026 ha planteado un escenario de alta complejidad para el sector agropecuario en el sur cordobés. Según los últimos relevamientos en el departamento Río Cuarto, la situación de los cultivos es marcadamente heterogénea: mientras algunos lotes resisten, otros ya muestran daños irreversibles.
El factor común que mantiene en vilo a los productores es uno solo: la aguda escasez de precipitaciones que se arrastra desde el último trimestre del año pasado.
Un cierre de año seco y un inicio de 2026 «al rojo vivo»
Para entender la crisis actual, es necesario diferenciar entre la salud de la planta y la humedad del suelo. Al cierre del 2025, los suelos ya presentaban niveles hídricos críticos debido a que las lluvias estuvieron muy por debajo de los promedios históricos. Sin embargo, gracias a la calidad de la tierra y a temperaturas moderadas en diciembre, muchos cultivos lograron mantenerse en condiciones aceptables.
Todo cambió con la llegada del nuevo año. Desde los primeros días de enero, se registró:
- Temperaturas extremas: Valores sostenidos por encima de los 30 °C.
- Evapotranspiración acelerada: El calor extremo «succionó» la poca humedad que quedaba en el perfil del suelo.
- Estrés hídrico profundo: La combinación de sol radiante y falta de agua provocó una desmejora progresiva y diaria en el estado de los cultivos.
Las zonas más castigadas
Si bien el fenómeno afecta a toda la región, el impacto no es igual en todos lados. El relevamiento técnico destaca que el sector ubicado hacia el sudoeste de Río Cuarto es el más golpeado:
- Puntos críticos: Las áreas de Bulnes, Coronel Moldes, Sampacho y Las Vertientes.
- Zona roja: Desde el cruce de las rutas 8 y 35 hacia el sudoeste, se evidencia la desmejora más notable, con lotes que han pasado de un estado regular a decididamente malo. En estos sectores, gran parte del rendimiento esperado para la cosecha ya se encuentra comprometido.
El dato estadístico
Los gráficos de precipitaciones son elocuentes: durante octubre, noviembre y diciembre de 2025, el milimetraje fue significativamente inferior a la media histórica. Esta «herramienta hídrica» deficitaria condicionó el arranque de la campaña, dejando a los cultivos sin reservas para enfrentar el actual golpe de calor.
Sin pronósticos de lluvias importantes a corto plazo, la preocupación crece en el sector, ya que cada jornada adicional sin alivio del cielo se traduce en quintales perdidos.

















