El gobernador Martín Llaryora ha concretado una serie de movimientos estratégicos en su gabinete, buscando una nueva impronta política en la gestión. La principal novedad para Río Cuarto es el ascenso político de su exintendente, Juan Manuel Llamosas, quien será propuesto por el oficialismo para ocupar la Presidencia Provisoria de la Legislatura.
Si obtiene los votos de sus pares legisladores, Llamosas se convertiría oficialmente en la tercera autoridad de la provincia, concretando una aspiración que ya había manifestado el propio Llaryora durante la campaña electoral.
El salto de Llamosas a la Unicameral
Llamosas, quien actualmente se desempeñaba como vicepresidente del Banco de Córdoba, dejará ese cargo para asumir su banca en la Unicameral y ser postulado a este rol clave. Este movimiento forma parte de un reordenamiento que busca reforzar la vinculación política y territorial del Gobierno de Córdoba.
En consecuencia, el actual ministro de Producción, Sergio Busso, pasará a ocupar una cartera fusionada de Producción y Bioagroindustria, mientras que Dellarrosa, actual ministro de Producción, reemplazará a Llamosas en el Banco de Córdoba.
Siciliano y el foco en la seguridad
Otro cambio central es la creación del Ministerio de Vinculación y Gestión Institucional, que estará a cargo de Miguel Siciliano. Siciliano, quien fue electo diputado nacional pero no asumirá su banca, tendrá como misión mantener un contacto permanente con intendentes, clubes e instituciones sociales.
Siciliano destacó el enfoque central que el gobernador le pidió imprimir a su gestión: la seguridad.
“El gobernador me pidió que me focalice en la vinculación de las instituciones con la seguridad para que todas puedan vincularse a Ojos en Alerta, que está dando muy buenos resultados en todo el territorio. Nos ha pedido que llevemos este programa a toda la provincia”, afirmó el nuevo ministro.
Siciliano también deberá potenciar la relación de las áreas de gobierno con la sociedad civil, entendiendo a clubes, centros de jubilados y ONG como «aliados estratégicos» en la gestión pública.
El nuevo esquema de gobierno, que Siciliano confirmó que es un reordenamiento sin aumento en el número de ministerios, se aplica tras la derrota electoral de octubre y se complementa con una reciente «histórica» rebaja impositiva, buscando mayor eficiencia y cercanía con la gente.

















