Vecinos de las inmediaciones de la avenida Marcelo T. de Alvear, en Banda Norte, se encuentran en estado de alerta debido a una sucesión de robos que afecta de manera rotativa y secuencial a distintas manzanas del sector. La sustracción de medidores de gas y cableado de cobre no solo representa un riesgo de seguridad por las potenciales fugas, sino que también genera un importante perjuicio económico para las familias damnificadas.

En una de las últimas jornadas de vandalismo, los delincuentes sustrajeron siete medidores en una sola noche sobre el sector delimitado por las calles Diego Velázquez, Ranqueles y Víctor Hugo. Según denunciaron los habitantes, la modalidad delictiva es itinerante y ya ha afectado de igual manera a residentes de arterias cercanas como Isabel la Católica, Lope de Vega y Quirico Porreca.

El impacto económico y las trabas regulatorias de Ecogas

Para los damnificados, el robo de los materiales se traduce de inmediato en costosos trámites de reposición y periodos prolongados sin el suministro de gas natural.

  • Costo de reposición de equipo completo: $120.000.
  • Costo de reposición del alambre de cobre: $40.000.
  • Falta de insumos: La distribuidora Ecogas argumenta demoras en las entregas debido a la alta demanda de solicitudes, debiendo pedir las piezas de recambio a las sedes de Córdoba o Buenos Aires.

A este complejo panorama financiero se le suma una limitación normativa. Ante la vulnerabilidad de las conexiones, muchos vecinos intentaron colocar enrejados de protección en los gabinetes exteriores; sin embargo, desde la empresa prestataria se les informó de manera verbal que esta medida no está permitida por la falta de un reglamento vigente que autorice la colocación de estructuras físicas que obstaculicen el acceso de los inspectores.

Factores que facilitan el accionar delictivo

Los residentes del sector identificaron una serie de deficiencias estructurales que configuran una «zona liberada» durante la noche. En primer lugar, señalaron que en varios puntos críticos persisten luminarias de luz cálida antiguas, las cuales proporcionan una visibilidad deficiente. En segundo término, advirtieron sobre la cercanía de un terreno de grandes dimensiones con acceso directo hacia el río y la Costanera Norte, espacio que los delincuentes utilizan habitualmente como una rápida vía de escape peatonal.

Por otra parte, la vigilancia tecnológica en el área presenta fallas graves. Los vecinos aseguraron que los domos policiales de seguridad instalados en la intersección de Víctor Hugo y Córdoba actualmente no se encuentran operativos.

«Tenemos cámaras de seguridad privadas y hemos registrado justo anoche a las 12:30 cuando ocurrieron los hechos», manifestó Melisa, una vecina afectada, quien detalló que la percepción de inseguridad se incrementa notablemente a partir de las 19:00 horas por movimientos sospechosos sobre la avenida.

Reclamos comunitarios y prevención

Ante la falta de soluciones definitivas, la comunidad de Banda Norte formalizó la entrega de petitorios ante la Municipalidad de Río Cuarto. En las solicitudes exigen de manera prioritaria:

  1. El recambio tecnológico por luminarias LED de «luz fría» para mejorar el rango visual nocturno.
  2. La instalación y puesta en funcionamiento de dispositivos de monitoreo urbano en el cruce de Víctor Hugo y Diego Velázquez.

Finalmente, si bien los habitantes destacaron la rápida predisposición de la patrulla preventiva municipal mediante el programa «Ojos en Alerta» al ser convocada, remarcaron que el patrullaje posterior aún resulta insuficiente para disuadir la continuidad de esta modalidad delictiva en la cuadrícula del barrio.

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