Cada año la celebración gana más terreno y se consolida comercialmente. Desde un cotillón céntrico aseguran que las ventas abarcan todos los rangos etarios, impulsadas por fiestas temáticas, pedidos escolares y la tradicional recolección de dulces.



La celebración de Halloween se ha afianzado como una de las fechas de mayor movimiento e intensidad del año para el rubro de los artículos de fiesta. Natalia, encargada de un cotillón céntrico, destacó el impacto comercial de la fecha y aseguró que el interés por esta festividad ya no distingue edades.
«Vienen de todas las edades, desde los niñitos de un año hasta adolescentes y adultos», relató la comerciante sobre el público que se acerca al local en busca de decoración para comercios, accesorios y maquillaje. Este amplio alcance se debe a la diversificación de los festejos, que van desde eventos en boliches hasta pedidos escolares y pequeños que salen a pedir dulces. Además, señaló una marcada tendencia en los eventos privados: «La mayoría de cumpleaños de esta época la suelen hacer con temática de Halloween».
En cuanto a los artículos más buscados, las preferencias están fuertemente guiadas por el cine y los personajes clásicos. «Se llevan todas las máscaras, porque vienen de todas las pelis de terror», explicó Natalia, y agregó que los disfraces de «Diablita» y «Ángel Negro» también figuran entre los más vendidos de la temporada. Por otro lado, la sangre artificial se ha convertido en un recurso accesible y muy solicitado: «Te ponés cualquier cosa y le ponés un poco de sangre, y va genial», afirmó.
Respecto al nivel de gasto, el mercado ofrece alternativas para todos los presupuestos, aunque la predisposición al consumo es notable. «Si vos te llevás una sangre que sale dos mil pesos ya podés hacer algo, pero tenemos accesorios un poco más elevados y la gente realmente gasta», indicó la encargada. En este sentido, destacó que artículos de mayor valor, como las máscaras de látex, son considerados como verdaderas inversiones por los clientes, ya que «duran toda la vida tranquilamente porque son de una calidad muy buena».
Finalmente, el furor por la noche de brujas también se vive puertas adentro del comercio, donde el personal trabaja disfrazado durante los días previos. Esta ambientación no solo acompaña el espíritu festivo, sino que funciona como un potente atractivo de ventas: «La gente te ve y se lleva muchas veces lo que tenemos puesto, a veces nos quedamos sin nada porque se terminan llevando todo», concluyó.














