La Universidad Nacional de Río Cuarto y la Asociación de Apicultores del Valle de Traslasierra, de Conlara, pondrán en marcha en Villa Dolores una escuela de apicultura. Se apunta a la generación de nuevas vocaciones emprendedoras y tiene como principales destinatarios a los egresados de las escuelas agropecuarias.

El Consejo Superior acaba de aprobar la firma de un convenio marco entre esta casa de estudios y esa asociación de productores, tras lo cual se acordará un protocolo de trabajo para la puesta en marcha de esta nueva propuesta de formación.

La iniciativa académica tiene como objetivos lograr que se amplíe el número de productores apícolas, que se incremente la actividad relacionada con la miel del monte nativo en el Valle de Traslasierra y que se abran oportunidades para los jóvenes en relación con el trabajo genuino, a la vez que favorecer el arraigo en esa zona serrana. Está centrada en resguardar el monte nativo y su sustentabilidad, lo cual redunda en abundantes beneficios relacionados con el cuidado del medioambiente.

Se prevén clases presenciales y virtuales, y una fuerte carga horaria de actividades prácticas, la mayoría de las cuales se llevarán a cabo en los apiarios de los productores de la zona.

Se ha conformado un grupo académico del que participan apicultores, algunos de los cuales son profesionales, técnicos apícolas y profesores de escuela media. También hay docentes investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto, a quienes se suman otros de la Universidad Nacional de Córdoba, de la UBA y de la Universidad de Mar del Plata.

La UNRC aportará docentes e investigaciones sobre la temática, a la vez que estará a cargo de la certificación de esta capacitación, que tendrá un año de duración. Para la puesta en marcha de esta escuela, se han gestionado fondos ante los ministerios de Promoción del Empleo y de la Economía Familiar, y de Agricultura y Ganadería, de la Provincia de Córdoba, entre otras instituciones.

Los productores nucleados en la Asociación de Apicultores del Valle de Traslasierra se encuentran en la zona del monte nativo del oeste cordobés, donde es posible obtener diversas mieles a lo largo del año, en las cuáles predominan la producidas con el aporte del algarrobo, la jarilla y el piquillín.

Esta Asociación fue creada hace una década e involucra a 25 apicultores. Tiene unas dos mil colmenas en producción y un volumen conjunto de 50 toneladas anuales de miel.
Propenden al desarrollo local. Le dan valor agregado a la producción de propóleo, a través de una maquinaria desarrollada por la Universidad Tecnológica Nacional. Y elaboran la originaria bebida alcohólica hidromiel.

Cuentan con un espacio físico en el que antes funcionaba una escuela rural en cercanía de Los Romeros, en el Departamento San Javier, que les fue dado en comodato por el Ministerio de Educación de la Provincia. Allí fraccionan la miel y elaboran la tintura madre de propoleos, a lo que se suma el hidromiel, primera bebida alcohólica de la humanidad.

La doctora Paula Melegatti, coordinadora de esta propuesta de colaboración, integrante del Programa de Apicultura de la Secretaría de Extensión y Desarrollo y docente de la cátedra de Zoología y Producción Apícola de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, destacó: “Los impulsores de esta iniciativa son los propios apicultores de Traslasierras. Y la UNRC se hace eco de su demanda, tras muchos años de trabajo conjunto, de investigación y extensión, particularmente a través de la implementación del proyecto ‘Caracterización de productores apícolas y relevamiento sanitario de apiarios del Noreste de la provincia de Córdoba, como herramienta en la toma de decisiones’; la participación en el PPI ‘Alimentos artesanales como herramienta de desarrollo local de la región de Chancaní, Departamento de Pocho’; y la intervención a partir de la convocatoria i + TecSocial – para sectores vulnerables- ‘Agregado de valor a la miel; elaboración de hidromiel del monte nativo en el Valle Traslasierras’”.

Subrayó que la firma de un convenio de estas características se fundamenta en el hecho de que la región conocida como Traslasierra, como así también en noroeste de Córdoba “cuentan con una cultura apícola rica en conocimientos y prácticas que tuvo sus comienzos a principios del siglo XX”. Además, “cuentan con bosques nativos que hacen propicia la apicultura como una actividad económica a promover debido al gran potencial de desarrollo, favoreciendo el uso sustentable de los bosques nativos mediante el aprovechamiento no maderable de sus recursos naturales”.
Resaltó Melegatti que esta es “una excelente actividad complementaria de la ganadería caprina y bovina, que permite incrementar los ingresos familiares, favoreciendo el arraigo de las familias en parajes alejados sin fuentes de trabajo, en particular para los más jóvenes”.

La apicultura de monte nativo posee características diferentes de aquella que se realiza en la región pampeana, explicó la docente. Señaló que la presencia de bosque nativo, según su grado de conservación, aporta biodiversidad, al tiempo que se encuentra sensiblemente menos afectada por la contaminación industrial y de organismos genéticamente modificados.
Explicó que estos ecosistemas poseen una riqueza florística proveedora de néctar, polen y resinas que permiten la diversificación de la producción, donde cobran relevancia no solo la cosecha de mieles con un alto valor nutricional, monoflorales o multiflorales, únicas por sus características en sabor, color, aroma y consistencia, sino que permiten la obtención de pólenes diversos, propóleos, material vivo y cera.

La apicultura de Traslasierra, indicó, “es practicada principalmente por agricultoras y agricultores familiares, generando ingresos económicos al mismo tiempo que es fuente de alimentos, medicinas, polinización de especies nativas útiles para el forraje de animales domésticos, y el aumento de la producción de alimentos en general”.

Melegatti remarcó: “Fortalecer este oficio, promover la conservación, el arraigo y el trabajo asociativo digno, se constituyen en los medios que, como Universidad Pública, estamos en condiciones de asumir comprometiéndonos a defender el derecho a un ambiente sano y sustentable”.

A quiénes está dirigida

Podrán participar de esta propuesta de formación todas las personas que deseen incorporarse a la producción apícola, mayores de 16 años y que no sean alérgicas a las picaduras de abejas.
También está dirigida a estudiantes que están finalizando su formación secundaria en escuelas agrotécnicas de la zona y a los apicultores en actividad, que necesitan profundizar temas relacionados con el manejo de la producción apícola en general, sanidad, gestión de calidad, normativas vigentes, ambiente, entre otros.

La Escuela de Apicultura tendrá su sede central en la localidad de Las Manguitas, Conlara, desde donde se coordinarán todas las acciones a desarrollar.  Y el dictado de clases será en las aulas del CEDER, Villa Dolores, y el auditorio multimedio CEMDO, de la misma localidad, a lo que se suman jornadas extendidas en agrotécnicas de la zona.

Potencial productivo poco aprovechado por la escasez de apicultores

Esta escuela surge después de haber identificado la carencia de un abordaje integral y profundo que sirva tanto en la formación de nuevos apicultores, como en la actualización de los ya existentes en el Valle de Traslasierra y zona de influencia. Se espera que sea una gran herramienta para el desarrollo apícola de la región, que posee un potencial productivo hasta ahora poco aprovechado debido a la escasez de apicultores y el precario nivel de formación de la mayoría de los productores en actividad.

Se propone formar integralmente a apicultores para el desarrollo sostenible de la actividad en el oeste de la Provincia. De esta manera, se apunta a promover y fortalecer la apicultura, como herramienta de mejoramiento de la población rural y periurbana, y la conservación del monte nativo de Traslasierra.

Participan del proyecto la Asociación de Apicultores del Valle de Traslasierra; el Programa de Apicultura, de la Secretaría de Extensión y Desarrollo de la Universidad Nacional de Río Cuarto; el Ministerio de Empleo y la Familia de la Provincia de Córdoba; el Ministerio de Agricultura de la Provincia de Córdoba; la Dirección Nacional de Asistencia Técnica, Capacitación e Innovación Productiva, SAFCI, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y la cooperativa CEMDO.