Con actividades matutinas y vespertinas presenciales y a distancia se concretó en el campus el taller “¿Qué es y para qué internacionalizar la educación en la UNRC?”, promovida desde la Secretaría de Posgrado y Cooperación Internacional.

El taller fue coordinado por Pablo Beneitone, doctor en Ciencias Sociales, magíster en Cooperación Internacional, especialista en Desarrollo y Cooperación y licenciado en Relaciones Internacionales.

Beneitone afirmó que “la internacionalización es uno de los desafíos universitarios de cara al futuro”. Acotó que “demanda que los planes de estudio tienen que tener una proyección no solo para el contexto en el que están sino con perspectivas a un mundo globalizado”. Consideró que atañe a las universidades “brindar herramientas” de modo que los graduados estén preparados para insertarse en un universo en el cual se han acortado las distancias. “Las universidades vienen trabajando en esta mirada internacional” y “tienen otras posibilidades”, entre ellas “la movilidad” y dispositivos que se implementan en el plan de estudio. Remarcó esto indicando que el roce y el conocimiento de realidades allende las fronteras debe darse de manera que no sea patrimonio exclusivo de quienes realizan intercambios en el extranjero.

La movilidad siempre ha sido la estrella de la internacionalización, los programas se han incrementado, pero para una población reducida”, observó y comentó que, a contramano de múltiples desventajas, la pandemia propició más atención a los intercambios universitarios “virtuales, en casa”. Enfatizó que si bien es “siempre importante” el contexto local, es necesario “pensarnos de una manera que lo trascienda”.

El rector Roberto Rovere expresó que cada vez se torna más necesario usufructuar las tecnologías de información y comunicación, cuyo valor quedó especialmente de relieve durante la pandemia. Consignó que el aislamiento y el distanciamiento sociales “nos dejaron mucha experiencia” tanto en la UNRC como a nivel de la Comisión Nacional de Educación y Acreditación Universitaria y del Consejo Interuniversitario Nacional. Asimismo, facilitaron “la comunicación con docentes y estudiantes de otros lugares muy distantes”. “Creo que las condiciones están dadas –agregó- para que nos desafiemos en el sistema universitario a tratar de trabajar en otra dinámica y de tener ofertas curriculares más abiertas a fin de posibilitar la participación de todos los estudiantes”. Celebró la existencia de intercambios que hace décadas la Universidad vehiculiza a través de programas tales como Argentina Francia Agricultura (Arfagri), Argentina Francia Ingeniería Tecnología (Arfitec) y Movilidad Académica Regional (MARCA), si bien hoy el escenario es otro “y estos intercambios se han acotado”. De ahí deriva que hoy sean pocos los que tienen la chance de mandar a sus hijos a estudiar afuera.

Rovere sostuvo que un escollo es que “no siempre se les reconoce a los estudiantes las materias y cursos que hacen en universidades extranjeras”. Por eso consideró que no es factible “mejorar la formación” si no se flexibilizan las currículas. Acotó que desde la UNRC se brega desde 2017, mediante resolución 249 de Consejo Superior, por la innovación curricular, “instancia que abre la posibilidad de incorporar nuevos conocimientos que van surgiendo”. En su alocución en el aula magna de Agronomía y Veterinaria, el rector de la Universidad planteó que esta predisposición al cambio en la internacionalización educativa debe ir acompañada por apoyo presupuestario.

En otro tramo de su discurso, dijo Rovere que las universidades deben discutir también la posibilidad de incluir en la currícula las actividades de extensión, lo que demanda “salir de las estructuras rígidas en la enseñanza”, especialmente a nivel de carreras de grado.