El veterinario, egresado de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Lucas Aguilera, recuperó la libertad tras permanecer 30 días detenido en Libia, mientras participaba de una misión internacional de ayuda humanitaria con destino a Gaza. Relató las condiciones de encierro, denunció malos tratos: «Tuvimos 10 días incomunicados en un pozo negro».

“Realmente, una locura lo que nos pasó”, resumió el mendocino Lucas Aguilera al recordar su detención junto a otros nueve integrantes de una misión internacional que intentaba trasladar ayuda humanitaria hacia Gaza.
Según relató, el grupo fue interceptado mientras realizaba tareas solidarias. “Nos secuestraron cuando estábamos haciendo ayuda humanitaria. Vino un convoy de policía, nos levantó y nos llevó a un lugar. Tuvimos diez días incomunicados en un pozo negro directamente, que no era ni una cárcel oficial”, afirmó.
El veterinario, egresado de la Universidad Nacional de Río Cuarto, describió las difíciles condiciones de detención y aseguró que el mayor padecimiento fue psicológico. “Los primeros dos días fueron muy malos físicamente, pero después el problema fue psicológico. Nos mentían, nos cambiaban la información y nos decían que íbamos a estar un año presos”, recordó.
Aguilera también confesó que temió por su vida. “Me metieron en una celda de 2 x 2, toda oscura. No sabía dónde estaba ni qué había pasado. Ahí sí pensé que podía pasar cualquier cosa”, expresó. «Luego, nos pasaron a una celda de 4 x 4, con más personas y había una letrina».
Destacó que el gobierno de Turquía y los cónsules han estado trabajando en los diferentes países para resolver la situación.
Explicó que los representantes diplomáticos de las naciones involucradas coordinaron acciones junto a la organización internacional Sumud, que aportó la asistencia legal necesaria.
La misión buscaba trasladar alimentos, medicamentos y una ambulancia para asistir a la población palestina. Sin embargo, la ayuda quedó retenida en territorio libio. “Lo loco de este mundo es que una ayuda humanitaria sea delito”, sostuvo.
Pese a la experiencia vivida, aseguró que continuará participando de este tipo de iniciativas. “Pasamos mucho miedo, pero vamos a seguir yendo hasta que llegue la ayuda humanitaria”, afirmó.
Además, destacó el trabajo realizado por profesionales argentinos para colaborar con la reconstrucción sanitaria y productiva de Palestina. “Habíamos elaborado un plan veterinario completo para ayudar con los caprinos, ovinos y todo el sistema sanitario. Cuando expliqué eso, se reían”, lamentó.
Finalmente, agradeció el acompañamiento recibido durante su detención y envió un saludo especial a la comunidad de Río Cuarto y a la Universidad Nacional de Río Cuarto, institución de la que egresó como médico veterinario.
Una misión de solidaridad internacional
Lucas Aguilera y María Paula Giménez integraban una delegación internacional compuesta por diez voluntarios provenientes de distintos países. La iniciativa buscaba expresar solidaridad con el pueblo palestino y facilitar el ingreso de alimentos, medicamentos y asistencia médica a la población afectada por el conflicto en Gaza.
Junto a los argentinos participaron Matías Álvarez Rodríguez (Uruguay), Alicia Armesto Núñez (España), Domenico Centrone e Leonarda Alberizia (Italia), Ana Margarida França Santana Baptista (Portugal), Lauro Kwoczala (Polonia), Ashraf Khoja (Túnez) y Jenelle Jones (Estados Unidos).
La liberación de los diez integrantes del convoy pone fin a semanas de incertidumbre para sus familias y organizaciones de derechos humanos que habían reclamado su inmediata puesta en libertad.
Con los voluntarios ya fuera de territorio libio, la atención está puesta ahora en su regreso seguro a sus respectivos países y en el acompañamiento posterior a una experiencia que ellos mismos describieron como una de las más difíciles de sus vidas.















