La Universidad Nacional de Río Cuarto recibió casi 3 millones de pesos del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación para financiar el proyecto de desarrollo de sistemas de producción y procesamiento de leche de burra, particularmente para el consumo de niños alérgicos a la proteína de vaca.

Este es el segundo desembolso que recibe la casa de estudios para ese fin, con lo cual el Gobierno nacional ya destinó recursos para financiar el 60 por ciento del monto total otorgado para el mencionado proyecto, el cual supera los 9 millones y medio de pesos.

En su sesión de este martes, el Consejo Superior de la UNRC aprobó la incorporación de 2.870.386 pesos al presupuesto del ejercicio 2022 correspondiente al segundo pago parcial para este proyecto, que tiene entre sus máximos responsables al profesor Luis Losinno y que fue seleccionado tras una convocatoria del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Ministerio de Desarrollo Social y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, en el marco del Programa “Ciencia y Tecnología contra el Hambre”.

El objetivo de la iniciativa es impulsar y fortalecer la integración del conocimiento y de los desarrollos tecnológicos y sociales vinculados a soluciones para el acceso a la alimentación y al agua segura, así como al abordaje de la vulnerabilidad socio-ambiental, a la planificación nacional y local de las acciones comprendidas en el Plan Nacional “Argentina contra el Hambre”.
En este marco, resultó seleccionado el proyecto “Desarrollo de sistemas de producción y procesamiento de pequeña y mediana escala y caracterización primaria de calidad de leche de burra para consumo humano (niños con alergia a la proteína de la leche de vaca –APLV-)”.

Con la financiación de este tipo de proyectos, el Programa “Ciencia y Tecnología contra el Hambre” apunta a contribuir desde el sector científico-tecnológico a potenciar las acciones públicas que busquen revertir problemáticas como la malnutrición infantil, la emergencia alimentaria y la pobreza en todo el territorio nacional.

La APLV es la alergia alimentaria más común en lactantes y niños. Se trata de una reacción exagerada del sistema inmunitario ante una o más proteínas que contiene la leche de vaca. Puede generar severos trastornos en el crecimiento y el desarrollo, e inclusive psiquiátricos, en los niños, que persisten hasta la vida adulta debido a desequilibrios en micronutrientes esenciales y proteínas que pueden no ser cubiertos por las dietas sustitutivas.

La leche de burra ofrece, en varios países y desde hace muchos años, una alternativa terapéutica natural, sabrosa e hipoalergénica de probada eficacia clínica para niños con alergia a la proteína de la leche de vaca, que asegura un correcto crecimiento, desarrollo neurológico y cognitivo.

La iniciativa se encuentra en desarrollo en el primer centro modelo de producción primaria de leche de burra de Villa María y en La Rioja, Catamarca y Jujuy. También está en marcha la planta de industrialización en el campus de la Universidad Nacional de Villa María y proyectos de aplicación de biotecnologías reproductivas en la UNRC y en la Universidad Nacional de La Pampa, en interrelación con empresas de Córdoba, Santa Fe, Catamarca y Jujuy.

La propuesta nació luego de reuniones de investigadores realizadas en Nueva Zelanda, en 2014. Después, una delegación argentina viajó varias veces a China, donde constató la magnitud e importancia de la producción de leche de burra para la salud humana.

El proyecto apunta a establecer las bases para una nueva industria original e innovadora, al utilizar animales nativos de Argentina, con fuerte impacto en la salud pública, la generación de empleo, la sustitución de divisas de importación y el desarrollo de comunidades de áreas semiáridas marginales del país.

En Argentina, serían necesarias al menos 20 mil burras en ordeñe para cubrir la demanda potencial de niños con APLV, si todos tuvieran la posibilidad de acceder al producto.
Según los investigadores universitarios que trabajan en el proyecto, no hay certeza respecto del número de burros nativos en Argentina, pero se estima en aproximadamente 200 mil, que viven en su mayoría fuera del control humano en ecosistemas aislados, como la precordillera, la puna o bosques nativos como el Impenetrable.